Tomate seco con miel

12,00 €

Formato de 120gr.

Ingredientes: Tomate seco eco 80%, MIel de Castaño eco 10%, Aceite de oliva virgen extra eco 5%, Limón eco 1%, Orégano eco 1%, Tomillo eco 1%, Ajo 1% y Sal 1%..

Todo empieza en la huerta, cuando el verano todavía guarda calor en la tierra y se recogen los tomates en su punto justo de maduración, carnosos, dulces y llenos de aroma.

Después los dejamos secar lentamente al aire, sin prisas, poco a poco. El tiempo va retirando el agua y concentrando todo lo demás: su sabor profundo, su dulzura natural, su color intenso y sus propiedades.

Entonces comienza el reposo. Los sumergimos en AOVE ecológico y miel de castaño y los dejamos macerar durante un tiempo, para que se empapen lentamente de sus aromas y sabores. El AOVE envuelve el tomate con su textura sedosa y aporta grasas monoinsaturadas, vitamina E y polifenoles; la miel de castaño añade una dulzura profunda, ligeramente amarga y mineral, junto a sus propios compuestos antioxidantes.

Y llega la ultima parte. Trituramos todos los ingredientes con tomillo, oregano y un toque de limón. Las hierbas aportan sus aceites esenciales y compuestos vegetales y el limón una nota fresca y luminosa que equilibra su intensidad.

Así nace esta receta: primero la huerta, después el aire, más tarde el reposo en aceite y miel y, al final, todos los aromas encontrándose en una misma textura.

Usos

Esta listo para consumir. Puede utilizarse directamente a temperatura ambiente o calentarse ligeramente. Para platos calientes, es mejor incorporarlo al final de la preparación para conservar sus aromas y propiedades.

Para terminar platos: una pequeña cucharada sobre huevos, legumbres, carnes, pescados o platos vegetales aporta sabor y textura.

Sobre pan o tostadas: directamente, como una crema intensa y aromática. Va muy bien con pan rústico, focaccia o crackers.

Con quesos: especialmente con quesos curados, de cabra o quesos cremosos. La miel y el tomate crean un contraste dulce, ácido y salado.

Con pasta: añadir una o dos cucharadas a la pasta caliente y mezclar con un poco del agua de cocción para crear una salsa rápida y untuosa.

En arroces y cereales: como acompañamiento de arroz, quinoa, cuscús o trigo sarraceno.

Con verduras: sobre verduras asadas, patatas, calabacín, berenjena, coliflor o setas.

En bocadillos y sandwiches: como alternativa a una salsa convencional, especialmente con verduras, queso o tofu.

Como base para pizza: extender una capa fina antes de añadir el resto de ingredientes.

Para aliñar ensaladas: mezclar una pequeña cantidad con AOVE, limón o vinagre para convertirlo en un aliño más intenso.

Como aperitivo: servido en un pequeño cuenco para acompañar pan, crudités o una tabla de quesos.

Un sabor que necesita tiempo para existir. Intenso, untuoso, ligeramente dulce y lleno de matices. Una pequeña historia de tierra, plantas, miel y paciencia que termina en cada bocado.

Conservar en un lugar fresco y seco: una vez abierto, bien cerrado en nevera.

Formato de 120gr.

Ingredientes: Tomate seco eco 80%, MIel de Castaño eco 10%, Aceite de oliva virgen extra eco 5%, Limón eco 1%, Orégano eco 1%, Tomillo eco 1%, Ajo 1% y Sal 1%..

Todo empieza en la huerta, cuando el verano todavía guarda calor en la tierra y se recogen los tomates en su punto justo de maduración, carnosos, dulces y llenos de aroma.

Después los dejamos secar lentamente al aire, sin prisas, poco a poco. El tiempo va retirando el agua y concentrando todo lo demás: su sabor profundo, su dulzura natural, su color intenso y sus propiedades.

Entonces comienza el reposo. Los sumergimos en AOVE ecológico y miel de castaño y los dejamos macerar durante un tiempo, para que se empapen lentamente de sus aromas y sabores. El AOVE envuelve el tomate con su textura sedosa y aporta grasas monoinsaturadas, vitamina E y polifenoles; la miel de castaño añade una dulzura profunda, ligeramente amarga y mineral, junto a sus propios compuestos antioxidantes.

Y llega la ultima parte. Trituramos todos los ingredientes con tomillo, oregano y un toque de limón. Las hierbas aportan sus aceites esenciales y compuestos vegetales y el limón una nota fresca y luminosa que equilibra su intensidad.

Así nace esta receta: primero la huerta, después el aire, más tarde el reposo en aceite y miel y, al final, todos los aromas encontrándose en una misma textura.

Usos

Esta listo para consumir. Puede utilizarse directamente a temperatura ambiente o calentarse ligeramente. Para platos calientes, es mejor incorporarlo al final de la preparación para conservar sus aromas y propiedades.

Para terminar platos: una pequeña cucharada sobre huevos, legumbres, carnes, pescados o platos vegetales aporta sabor y textura.

Sobre pan o tostadas: directamente, como una crema intensa y aromática. Va muy bien con pan rústico, focaccia o crackers.

Con quesos: especialmente con quesos curados, de cabra o quesos cremosos. La miel y el tomate crean un contraste dulce, ácido y salado.

Con pasta: añadir una o dos cucharadas a la pasta caliente y mezclar con un poco del agua de cocción para crear una salsa rápida y untuosa.

En arroces y cereales: como acompañamiento de arroz, quinoa, cuscús o trigo sarraceno.

Con verduras: sobre verduras asadas, patatas, calabacín, berenjena, coliflor o setas.

En bocadillos y sandwiches: como alternativa a una salsa convencional, especialmente con verduras, queso o tofu.

Como base para pizza: extender una capa fina antes de añadir el resto de ingredientes.

Para aliñar ensaladas: mezclar una pequeña cantidad con AOVE, limón o vinagre para convertirlo en un aliño más intenso.

Como aperitivo: servido en un pequeño cuenco para acompañar pan, crudités o una tabla de quesos.

Un sabor que necesita tiempo para existir. Intenso, untuoso, ligeramente dulce y lleno de matices. Una pequeña historia de tierra, plantas, miel y paciencia que termina en cada bocado.

Conservar en un lugar fresco y seco: una vez abierto, bien cerrado en nevera.